100 DIAS DE OPORTUNIDADES

Por SERGIO ALMIRON

18 de Marzo de 2020, inicia la cuarentena obligatoria para los chaqueños;  así llegaba la #pandemia a nuestras tierras curtidas de calor, viento norte y mezcla cultural. Hoy llegamos a los 100 de aislamiento social preventivo obligatorio, en la duda de saber si ya el pico de la famosa curva se está produciendo silenciosamente  en los  barrios de Resistencia, en las calles de los pueblos del interior o en cada puesto de control de los accesos de las localidades del Chaco.

Se confía en quien conduce. Es la primera reacción social ante una situación de emergencia, tal como es esta del #coronavirus, pero esa conducción se debe legitimar con hechos y acciones que marquen un  rumbo acertado y positivo, ello genera la confianza necesaria para mantener ese vínculo, que supera diferencias ideológicas, religiosas y hasta políticas. Eso ha sucedido en el Chaco allá en ese Marzo tan lejano. Pero esa confianza se viene desgastando.

Lo que estaba lejos, llegó al Chaco y nos viene golpeando como sociedad. Los muertos lejanos empiezan a ser la de rostros de gente que conocemos y eso nos duele. En mi caso particular un colega abogado, una empleada judicial, una inspectora de transito municipal y el hermano de una enfermera ya jubilada…

Nos sometemos a la cuarentena; obedecemos y dejamos nuestra normalidad hasta vaya saber uno cuando… Y sin dudas en la cabeza de cada uno empiezan a pesar los miedos, las angustias, las tristezas, la soledad en muchos casos y la ansiedad de que todo pase, pero eso no sucede y cada parte epidemiológico nos golpea y nos devuelve a la realidad.

También la economía empieza a mostrar la señales de que ya no aguanta más, las ayudas estatales alcanzan a un sector que ya venía siendo asistido, pero no logra que el comerciante, las pymes, el remisero, el taxista o los monotributistas tengan la tranquilidad de que su fuente de trabajo NO se pierda en esta #pandemia.

¿Y cómo se va socavando la confianza en quienes conducen? Simplemente viendo la desidia en cosas que el sentido común nos dice que NO pueden suceder: que el cuerpo de un hermano aborigen con Covid19 positivo, que fallece a la siesta en su humilde hogar  del Barrio MAPIC en la zona norte de Resistencia, sea recién retirado cerca de la medianoche de ese día,  exponiendo al contagio a sus familiares y a su comunidad; que por errores en la comunicación oficial en los anuncios de medidas generales, miles de chaqueños rompan el aislamiento y se agolpen amontonados en las estaciones de servicio para cargar nafta; que el  Jefe de Terapia Intensiva del mayor complejo sanitario de la provincia, fallezca por Covid19 contraído en su lugar de trabajo por falta de elementos de seguridad según afirman sus colegas; o que un Oficial de la Policía del Chaco sea expuesto al contagio en una visita al Impenetrable de Funcionarios Nacionales y Provinciales (con coronavirus positivo) y fallezca luego de una dolorosa agonía a causa de esa innecesaria actividad oficial; ni sé cómo se puede  explicar el hecho de que un chofer de una ambulancia de Salud Pública, que viaja desde de Taco Pozo a Resistencia a retirar el cuerpo de un niño fallecido, deba pagar con su propia tarjeta de debito el cajón para ese traslado… sí, todas esas cosas sucedieron en estos 100 largos días…

Así estamos en este Chaco, donde quien nos gobierna nos habla de una nueva oportunidad, nos habla de reforma constitucional, nos habla de transferencias de servicios a los municipios, nos habla de tantas cosas que ya no sabemos si a esta altura son relevantes… el mismo que hace días puso a su Ministro de Infraestructura, a su Ministra de Salud, a su Secretario de Municipios, al Jefe del Bloque Oficialista de la Cámara de Diputados, a su vocal en el Instituto de Viviendas, a responder y cruzar a la oposición y tratar de tapar sus errores.

Todo eso también va diluyendo la confianza. Pero sabemos que aquí nadie se salva solo, será con el esfuerzo de todos. A pesar de la cadena de desaciertos, de innumerables sinsentidos y de acciones de gobierno a destiempo, todo ello en circunstancias duras y difíciles atravesadas por el dolor del pueblo chaqueño, es hora de que quien gobierna, escuche, convoque, sea franco y además de decirse humilde entienda que esa humildad no debe nublarse con brotes de soberbia, porque aquí lo que está en juego es el destino de los chaqueños, que no es poca cosa.

Si el barco se está hundiendo y vamos a ahogarnos todos, no parece procedente ponerse a discutir de quién ha sido la culpa de que el barco se hunda; ya habrá tiempo para ello si logramos salvarnos; pero eso no quiere decir que no se puedan criticar las medidas concretas que los que mandan o gobiernan adoptan para salvarnos.

Una democracia sin crítica, sin contraposición de opiniones, no es más que un sistema autoritario y para lo que viene, nuestra mayor responsabilidad como actores políticos será lograr convertir esta crisis en un paso adelante hacia una sociedad con mas debate, mas acción conjunta y sin dudas en un mejor lugar para todos y no en un paso que nos aleje a todos de ese objetivo.