CHACO: OTRO INMINENTE DESALOJO DE UNA HUMILDE FAMILIA CAMPESINA

El campesino Dante Gustavo Deocteur (46) y su esposa, María Beatriz Meza, nacieron y se criaron en el campo de 101 hectáreas que fuera de propiedad de sus abuelos, ubicado cerca de la Ruta 30, a tres kilómetros de Laguna Limpia. Dante Gustavo no vivió con su madre, que reside en Basail. Su padre, Luis Deocteur, por problemas familiares abandonó su familia y se trasladó a la ciudad de Resistencia, donde aún vive. Fue empleado en la Municipalidad de Resistencia y se jubiló. Intentó realizar un negocio, para lo cual hipotecó el campo de la familia. Le fue mal y el acreedor, Eudaldo Agustin Rossi, le remató el campo. La subasta se hizo en Buenos Aires porque allí el acreedor inició el juicio. Rossi fue el empresario financiero que fue denunciado en los Tribunales de Resistencia por las autoridades del Nuevo Banco del Chaco por supuestas operaciones fraudulentas en el manejo de los fondos de una Mutual, que en realidad era una financiera encubierta. El posible fraude perjudicó a muchos empleados públicos afectados por los descuentos directos en sus salarios mensuales, actuando como agente de retención el Banco del Chaco.

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“Prefiero quitarme la vida”

Hace bastante tiempo que quieren desalojar a Dante Gustavo Deocteur y a su familia, que siempre resistieron porque no tienen otro lugar donde vivir y trabajar. Este campesino nació en ese campo, al igual que sus cinco hijos y cuatro nietos, de los cuales los últimos tiene 4 y 5 meses de edad. En comunicación telefónica con el Centro Mandela, Deocteur señaló “prefiero quitarme la vida antes que abandonar el campo”

En el campo trabajan en sementeras, baja y alta, además de cultivar frutas y hortalizas. También crían chivos, ovejas, chanchos y número reducido de vacas. Tienen libreta de marcas y señales. Producen alimentos para la familia, para la comunidad de Laguna Limpia, donde venden sus productos a precios justos. Hacen sus aportes tributarios al fisco, pagan energía eléctrica y hace un mes terminaron de hacer la mensura del campo, que le costó mucho pagar a la familia.

A pesar de todo, reciben amenazas telefónicas y, cada tanto, sufren los intentos de echarlos a la calle. Quien intenta sacarlos de su tierra es Agustin Rossi. Está en marcha el último empujón para desalojarlos. El lunes pasado fue intimada para desocupar el campo a pesar de que una medida cautelar dictada por un Juez de Gral. San Martín los protege. Otro nuevo final abierto frente a la prepotencia de un sistema que no protege a la familia campesina ni a los minifundistas. Por el contrario, se continúa auspiciando la expulsión de la población rural y de estos pequeños productores para que sus tierras terminen en manos de especuladores o de grandes productores agropecuarios.

Fuente: Centro Mandela