COPA ARGENTINA: RACING SE LO DIO VUELTA A SAN LORENZO Y SE METIÓ EN SEMIFINALES

El equipo de Cocca se impuso con goles de Aued y Bou. Cauteruccio había puesto en ventaja a los de Bauza en el primer tiempo. Los de Avellaneda chocarán con el ganador de Central-Estudiantes por un lugar en la final.

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Racing Cñub de Avellaneda se recuperó de la derrota en el clásico ante Independiente y este jueves por la noche pudo revertir el resultado y eliminar a San Lorenzo de la Copa Argentina al vencerlo por 2 a 1.

El equipo de Cocca se impuso con goles de Aued y Bou de penal y antes, Cauteruccio había puesto en ventaja a los de Bauza en el primer tiempo. Bou, al convertir sobre la hora el clarísimo penal que Cetto le cometió a Pavone, se encargó de suturar las heridas que días atrás provocó un revés que le dolió en el alma a la mitad celeste y blanca de Avellaneda.

Entre dos equipos como Racing y San Lorenzo, que se sienten más cómodos cuando el rival hace de la pelota un canto a la posesión, la primera incógnita a develar era cuál de los dos iba a tomar la conducción de la acciones.

Así, el primer segmento del duelo le correspondió al equipo de Diego Cocca, que con Romero como eje y la sociedad que incluyó a Aued y Cerro se tiró sin demoras encima del arco de Saja. Dispuso de dos oportunidades claras como para abril el marcador, pero entre el arquero y Cetto diluyeron dos llegadas que pudieron terminar en gritos de Bou y Noir, respectivamente.

Con el correr de los minutos apareció Ortigoza para izar la bandera de la recuperación. Además creció el trabajo de Elizari -participó poco pero todo lo suyo fue muy bueno-, Kalinski, Mussis y Rolle, un cuarteto que ha participado poco en el equipo titular pero que anoche demostraron que están para sumar.

Así como Torrico había sido fundamental para sostener el 0-0 en el mejor momento del rival, la segundo mitad de la etapa inicial lo mostró altamente eficiente a Saja, quien achicó de modo notable un mano a mano con Cauteruccio.

Sin embargo, el delantero uruguayo se encargó de hacer gritar a su gente al aprovechar dos circunstancias complementarias: el magnífico pelotazo/asistencia de Ortigoza y el horror defensivo de la Academia, que con casi todos sus efectivos en defensa se olvidó de controlar a un atacante que ha demostrado enorme contundencia en esta Copa Argentina.