CROMAÑÓN: CONFIRMARON LAS CONDENAS PARA LOS MÚSICOS DE CALLEJEROS, PERO SEGUIRÁN EN LIBERTAD

La Cámara de Casación confirmó el fallo que responsabiliza a Patricio Fontanet y al resto de la banda por el incendio del 30 de diciembre de 2004. También ratificó la pena para los funcionarios implicados.

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El exceso de gente dentro del boliche República Cromañón la noche de la tragedia que terminó con 194 vidas y dejó 1400 heridos fue lo que convenció a los jueces Juan Carlos Gemignani, Gustavo M. Hornos y Pedro R. David de la Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal para confirmar las condenas impuestas en 2012 (que permanecían en suspenso) a los integrantes de Callejeros; de Raúl Villarreal (asistente del gerenciador de Cromañón Omar Chabán); y de los funcionarios Fabiana Fiszbin, Ana Fernández y Gustavo Torres por omisión de sus deberes.

No obstante, si bien ratificaron las condenas de los músicos Patricio «Pato» Fontanet (condenado a siete años de prisión), Cristian Torrejón, Maximiliano Djerfi, Elio Delgado y Juan Alberto Carbone (condenados a cinco años de prisión), seguirán en libertad hasta tanto Casación decida si el expediente debe ser revisado o no por la Corte Suprema de Justicia. En caso de que la defensa intentara una nueva apelación para otra revisión de las condenas y que tal recurso extraordinario se les fuera negado, los acusados (incluyendo Villarreal y los funcionarios) podrían ser inmediatamente detenidos.

Casación los encontró culpables porque el 30 de diciembre de 2004 ingresaron al boliche República Cromañón 4 mil personas cuando el lugar estaba habilitado para 1.032. No obstante, los músicos argumentaron en varias oportunidades que ellos –como artistas- fueron a tocar esa noche sin imaginar que nada malo iba a pasar y desconociendo las irregularidades del boliche que gerenciaba el fallecido Omar Chabán. Tampoco se investigó quien encendió esa noche en pleno show la bengala que impactó en la media sombra y provocó el desastre.

Después de idas y vueltas, este fallo debió cumplir con lo establecido por la Corte Suprema en agosto cuando se resolvió que se revisarían las condenas aplicando el criterio de «doble conforme», creado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos que plantea que toda persona tiene la garantía de inocencia hasta tanto no hayan dos sentencias condenatorias firmes. La garantía de la doble instancia implica la imposibilidad de que se ejecute la pena antes de que un Tribunal fiscalice la legalidad de la sentencia de condena: juicio del juicio.

Los argumentos de la defensa y la querella fueron expuestos en la última audiencia previa a la condena, el 16 de junio de este año. Allí, la fiscalía a cargo de Raúl Pleé insistió que «la banda tuvo responsabilidad por estrago doloso» ya que «existió conocimiento de las irregularidades y las coimas por concurrencia al boliche República Cromañón». Y siguieron: «Hubo un comportamiento culposo y doloso por parte de los músicos. Esperamos que se confirmen las condenas impuestas».

«Todos los imputados tienen responsabilidad penal por la tragedia ya que todos sabían que esto podía ocurrir. Todos sabían que las puertas de emergencia estaban cerradas, que había exceso de público y que se tiraba pirotecnia. Esto no fue una sola cabeza, fue una cadena de irresponsabilidades. La corrupción y la desidia hicieron que se haya 194 víctimas. Y es cierto que ´la música no mata´, pero sí mata la falta de conducta», sostuvo otro de los abogados que pidió que se confirmen las condenas impuestas.

Por último, alegaron ante los camaristas que la revisión de las penas fue una «una revictimización» ya que dijeron «los jueces son todos iguales y esta audiencia se trató de una reformulaciones de lo ya decidido». Además, sostuvieron que la noche de la tragedia «había más de 4.000 personas en un lugar habilitado para 1.032». Respeto al cantante y líder de la banda, uno de los abogados querellantes dijo: «Esa noche, Fontanet solo hizo una convocatoria moral al público al decir ´Pórtense bien´. Tendría que haber detenido el recital».

Por su parte, el abogado Marcelo Brito, defensor de Fontanet y de los demás integrantes de la banda, indicó en aquella oportunidad que el procedimiento que terminó con las condenas «violó garantías procesales» y adelantó que la cuestión podría ser sometida a tribunales extranjeros porque «no cumple con pactos internacionales». En 2009, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 24 porteño condenó a Chabán, al ex subcomisario Carlos Díaz y al ex manager de Callejeros Diego Argañaraz por «estrago doloso y cohecho», a Villareal por «cohecho» y a Fizsbin y a Fernández por «incumplimiento de los deberes de funcionario público», mientras que absolvió a los músicos y a Torres. En 2012, Casación consideró que se había tratado de un delito culposo, es decir sin intención, pero condenó a todos los imputados, por lo que los músicos y los ex funcionarios, que estaban en libertad, fueron presos. Sin embargo, en agosto, la Corte Suprema ordenó que se dicte una nueva resolución basada en el principio del denominado «doble conforme», que exige dos fallos en el mismo sentido por lo que recuperaron su libertad los músicos, los tres funcionarios y Villarreal.

El abogado de Villarreal, Albino Stefanuolo, dijo en esa audiencia que su cliente «no tomaba decisiones», por lo que reclamó la «absolución» de quien fue íntimo colaborador de Omar Chabán. Explicó ante el tribunal la inocencia de Villarreal ya que su único trabajo para Chabán era vender las entradas de los recitales. «Jamás tomó decisiones por Chabán y esto fue probado por el Tribunal Oral N° 24. El fallo (de la Sala III de la Cámara de Casación) lo único que hizo fue oscurecer la realidad e ignoró todas las pruebas que llevaron a la absolución de muchos de los imputados. Pido que se haga Justicia y que Villarreal sea absuelto». Su cliente tuvo unos minutos para defenderse: «Esa noche ahondaba el pánico. Yo estaba a 40 metros de la puerta de Cromañón. Tiré agua con una manguera, no sabía qué hacer. Todavía tengo en mis brazos el peso de los pequeños que saqué del local. Yo fui a cumplir con mis labores. Hace casi once años que cambió mi vida».