DENUNCIA QUE SU EX MARIDO GOLPEADOR TRABAJA EN DESARROLLO SOCIAL Y SE CAPACITÓ EN VIOLENCIA DE GÉNERO

La mujer le envió una carta a la Ministra Marta Soneira comentándole sobre su situación y la de su hija. El hombre tiene denuncias desde el año 2011, ingresó a planta el año pasado y logró el pase a planta, gracias a los puntos obtenido en dichas capacitaciones.

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Roxana Medina, a través de una carta dirigida a la Ministra de Desarrollo Social de la provincia, Marta Soneira, demuestra su malestar y preocupación por la situación que está atravesando a raíz de sufrir violencia de género por parte de su ex marido, quien sorpresivamente fue ascendido en su cargo dentro de dicha cartera.

De hecho, el hombre cuyas iniciales son W.D.C., se había capacitado en temas como la violencia de género,  instancia con la cual habría obtenido el puntaje para ingresar a planta, por lo que la mujer se pregunta  si trabaja asistiendo a víctimas de violencia de género.

De hecho, también la interpela a la ministra preguntándole cómo analizaron los antecedentes de esta persona  que tiene denuncias desde el 2011 y en 2014 ingresó a trabajar.

«…usted se sumó a la marcha por #Ni una menos. Cuando yo tuve una audiencia con usted, me envió a llamar a la línea 137. Hoy tengo la posibilidad de contar mi historia y le digo que no se imagina la experiencia que viví, que no se la deseo a nadie”, reza en una de las partes la carta que fue enviada el día después de la movilización nacional contra la violencia de género.

«Yo podría haber sido una menos, y por librarme de ese infierno me quedé sin hogar y no tengo trabajo. Le solicito que tome cartas en el asunto, y que, con los recursos del Gobierno y del Ministerio que usted dirige puedan darme una solución habitacional y un trabajo digno para poder mantener a mi hija”, sentencia en otro párrafo ya que afirma que su ex esposo vendió la casa en la que vivían para comprarse un auto.

» Con todo respeto me dirijo a Usted, soy mama de una nena de dos años y lamentablemente tuve que retirarme de mi hogar por violencia de género, que sufrí en forma continuada durante largos años y a pesar de haber hecho denuncias en todos los organismos que conozco para terminar con esta situación. A todo esto, por no volver con él, mi ex marido decidió castigarnos una vez más del modo más cruel que puede tener una persona, o mejor dicho un padre: dejando a su hija en la calle. Vendió la casa en la que vivíamos, y se compró un auto. Como resultado de esto, mi hija y yo no tenemos actualmente donde vivir”, asegura.