HABLÓ LA MODELO CHAQUEÑA APUÑALADA: LIBRARON LA CAPTURA INTERNACIONAL PARA SU NOVIO

Verónica Notagay, cuyo nombre artístico es «Michelle», declaró en Tribunales luego de estar internada en el hospital Rivadavia. Su ex pareja, acusada por el hecho ocurrido el domingo pasado, sigue prófugo a pesar de una orden de captura: hay testimonios que indican que volvió a su pueblo natal, Castelli en la Provincia del Chaco. 

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Verónica Notagay se cuida de no caminar demasiado rápido: los puntos de sutura siguen frescos en sus puñaladas en el tórax. Recibió el alta del hospital Rivadavia el viernes pasado, bajo un diagnóstico de neumotórax. Este miércoles tendrá un control con una radiografía. Comenzará también a ver a un psicólogo; durante su internación, la modelo de 26 años oriunda de Castelli, provincia del Chaco, experimentó un profundo miedo a estar sola, a dormir con la luz apagada, con varias crisis de llanto.

Verónica, literalmente, podría haber terminado muerta. El domingo pasado por la mañana, su novio, el ex enfermero José María Slapak, le asestó cuatro cuchillazos en el pecho en su departamento de la calle Juncal al 2200, luego de que la modelo de 26 años le anunciara el fin de la relación tras dos meses de celos enfermizos. Le lanzó una brutal afirmación mientras la atacaba con la cuchilla: «Te voy a matar para que no estés con nadie».

Hoy por la mañana, Notagay se presentó ante la jueza correccional Patricia Guichandut en su despacho del tercer piso de los tribunales de Avenida de los Inmigrantes, detrás del edificio de Comodoro Py. Acompañada de sus abogados querellantes, Gabriel Iezzi y Carolina Álvarez di Pietro, amplió su declaración testimonial. Señaló a Slapak como único culpable, en un expediente todavía bajo la carátula de «lesiones agravadas». La captura de Slapak está pedida nacional e internacionalmente desde el miércoles 2 de este mes: hasta ahora, no hay novedades oficiales de su paradero. Verónica, por su parte, las tiene.

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Minutos antes de declarar, la joven habló: «Sé que está escondido en Chaco, que los padres le mandaron dinero. Lo sé porque una amiga de mi madre es amiga de su madre también y se lo contó». Un operativo policial había esperado a Slapak en Retiro, bajo la sospecha de que tenía un pasaje de micro. Según la joven, su atacante eligió una ruta mucho más rápida: «Viajó en avión».

Notagay, que posó para diarios como Olé y Crónica, conoció a Slapak durante toda su vida: «Fuimos compañeros de curso en el colegio, fue mi primer novio en la adolescencia, nos volvimos a encontrar después de diez años». Así, comenzaron los celos: «Me empezó a alejar de mi familia, me revisaba el teléfono todo el tiempo. No me dejaba estar sola con mi mamá. Si iba a verla al campo en Castelli, él iba. Si tenía que hacer un casting, él iba. Fui a hacer un casting para Carmen Barbieri y él fue; me estaba esperando a la salida. Fui a un programa de tele, tuve problemas por él ahí».

El sábado 29 de octubre, Verónica no soportó más y le comunicó la ruptura en el departamento de Juncal, a dos cuadras del Hospital Alemán. «Le dije que nos tomemos un tiempo para que esté todo bien», asegura Notagay: «Él me reconoció: ‘No puedo controlarme con los celos'». Poco después por la noche, Slapak perdió el control y le mostró en la cara la cuchilla de cocina con la que luego la apuñalaría: «Me agarró del cuello y me dijo: ‘Con esto te voy a matar si cortas conmigo. Vas a ser mía y de nadie más'». Notagay intentó apaciguarlo: «Él se iba a ir al día siguiente, así que empecé a estirar el tema, tratando de calmarlo». Horas después, Slapak explotó otra vez, cuchilla en mano.

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Mancha de sangre de la mano de Verónica en el departamento de Juncal.

Notagay recuerda: «De la nada empezó a hacerme planteos, a gritar. Logré ponerme las zapatillas para escapar, pero con una sola trompada me tiró al piso. Empezó a pegarme en la panza, me golpeó la cabeza contra la ventana, me pateó. ‘¿Qué vas a hacer? ¿Me vas a denunciar a la policía? Llamá, llamá, yo no le tengo miedo. Nadie va a salvarte de esta’, decía. Yo grité muy fuerte. Ahí buscó el cuchillo: me apuñaló cuatro veces. Mientras lo hacía decía: ‘Te voy a matar, hija de puta, para que no estés con nadie’. Lo único que quería era verme muerta».

Irónicamente, luego del ataque, el único que podía salvar a Notagay era su agresor; Slapak la llevó al Hospital Alemán, a poco más de dos cuadras, para luego huir. La modelo recuerda: «Noté las puñaladas y la sangre, veía la sangre que me salía del hombro, las otras heridas no las sentí. Me apuñaló casi cerca del corazón, también cerca de un pulmón, lo que me causó el neumotórax, pero él no me dejaba ir. Al final, me llevó él».

«Vos me vas a denunciar», le dijo. Verónica tuvo que mentirle: «‘Quédate tranquilo que no te voy a denunciar’, le contesté. Obviamente que le mentía. Yo no me podía no poner en pie. Me dio el buzo para taparme las heridas, a dos cuadras y media. Me dejó ahí y se fue».

Para su abogado patrocinante, Gabriel Iezzi, la tentativa de homicidio agravada por vínculo es la única calificación que encaja: la carátula actual le asegura a Slapak una pena de tres años. El cambio de calificación implicaría un traslado al fuero de instrucción. Para el prófugo, si es que es hallado culpable, no serían menos de 10 años de cárcel.

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Iezzi apunta: «Amplió la testimonial frente a la jueza. Planteó cómo fueron los hechos, dejamos una propuesta de perito de parte para cuando sea analizada por el Cuerpo Médico Forense. Ahora que la jueza ha escuchado de boca de la propia Verónica su versión de los hechos, es muy probable que se declare incompetente y la causa pase al fuero de instrucción, al fuero competente de tentativa de homicidio agravada por vínculo».

Mientras tanto, Slapak sigue libre. Los rumores que llegan a Notagay y a su entorno son al menos incomodantés. Cerca de la modelo aseguran que el prófugo no solo estaría en Chaco, sino en Castelli mismo, su ciudad natal, que se lo vería de noche, paseando en una pequeña moto. Las órdenes para su arresto, aseguran cerca de Verónica, fueron remitidas a la comisaría de Castelli. «Aguárdeme un segundito que consultó», dijo un oficial a cargo ante el llamado. Luego, respondió, sorprendentemente: «No recibimos nada, ningún pedido de captura, por lo menos del juzgado o de la fiscalía, nada», fue su respuesta. Si es cierto que Slapak está suelto en su pueblo, protegido por su familia, que no se lo detenga es un escándalo.

Fuente: Infobae