JOSÉ SÁNCHEZ: “LAS CONVICCIONES DE NUESTROS JÓVENES EN MATERIA DE ADICCIONES, NARCOTRÁFICO Y CORRUPCIÓN NOS SEÑALAN EL CAMINO”

El dirigente del Frente Renovador subrayó algunos de los tópicos debatidos por casi mil jóvenes massistas en el encuentro regional que se llevó a cabo días atrás en Sáenz Peña.

2016-07-22_jovenes_massistas

“A partir de una serie de disparadores e ideas fuerza, los chicos y chicas analizaron la realidad pero no se quedaron ahí y propusieron caminos para mejorar desde la sociedad civil y especialmente desde el Estado, que no puede quedarse de brazos cruzados ante estos flagelos”, dijo el abogado.

El documento final dejó pasajes como los que siguen: “Hoy la droga se aloja en los rincones de cada uno de nuestro barrios, sin discriminar por edad o condición socioeconómica. El consumo de droga entre nuestros jóvenes ha aumentado a niveles exponenciales y alarmantes”.

“Ya no existe distinción entre drogas blandas y duras. Los jóvenes consumen cantidades enormes de éxtasis, paco, cocaína y marihuana, y aquellos miedos y estigmas que significaban una barrera para los menores, hoy no existen”.

“En el Chaco las instituciones reciben consultas por jóvenes de 15 y 16 años que consumen diariamente. Y nosotros como sociedad muchas veces condenamos al adicto, al enfermo, a quien demanda, en lugar de encargarnos de la oferta, de aquellos quienes distribuyen e insertan el producto en nuestra sociedad”.

“Erradicar la droga y trabajar con los adictos es un trabajo que debe realizarse en conjunto entre el Estado y las instituciones. Todos como sociedad debemos alzar la bandera y luchar contra las adicciones que atentan contra el futuro de nuestro país. Hoy la droga no está mal vista, y el acceso no tiene restricciones”.

“Existen estudios que arrojan que no hay diferencias significativas entre el consumo «experimental» (una sola vez) y «frecuente» (diario o semanal), lo que indica que existe una fácil acceso a las drogas que permite que, sin problemas, se crucen las barreras del consumo frecuente para que nuevos usuarios puedan acceder a este tipo de sustancias”.

“Tal como dijo Sergio Massa, “o nos ponemos firmes, o vamos a terminar aceptando convivir con la muerte”. Esto implica combatir adecuadamente al delito del tráfico y la venta, pero también diseñar políticas humanitarias con el adicto, como sujeto enfermo, que no le quite responsabilidad por sus acciones y errores, pero que lo acompañe en su recuperación y no lo abandone a su suerte”.

“Es fundamental no propiciar que la droga se transforme en un camino hacia el crimen: el adicto que nunca delinquió no debe ir a establecimientos carcelarios ni ser tratado como un delincuente, sino que debe ser recibido en establecimientos adecuados para su tratamiento integral”.

“Pero estas políticas no van a funcionar si no se aborda seriamente la problemática social, se trabaja abiertamente en escuelas, iglesias y clubes sobre el tema, y se fortalece a la familia como núcleo de contención y prevención”.

Sánchez recordó que la problemática de la drogadicción y el combate al narcotráfico “son materias pendientes del gobierno de Mauricio Macri”.

También la corrupción (y la transparencia) tuvieron su campo de debate en el encuentro que se realizó en Roque Sáenz Peña. De nuevo, la madurez del abordaje de los jóvenes ratificó la confianza del organizador: “Algunos de estos chicos ya son dirigentes en sus jurisdicciones, otros han conquistado cargos electivos, son referentes en cada localidad, y su coherencia política se expresa en los documentos emanados de ese encuentro”.

“En tiempos en los que la corrupción parece no poder salir de la agenda diaria, como sociedad apostamos más a la condena que a las propuestas”, reflexionan y añaden: “Varios creemos que los corruptos son inherentes a nuestra cultura argentina”.

“La corrupción es, lisa y llanamente, un problema intrínseco a la condición del ser humano y a pesar de la creciente concientización con respecto a la lucha contra el fraude que se viene dando en los últimos años, la condena social a los hechos de corrupción, las mayores herramientas preventivas que existen para administrar el riesgo de fraude y las resoluciones que algunos organismos de control establecieron en forma obligatoria en algunas industrias, no se ha visto grandes modificaciones para con los actos corruptos que salen a la luz”.

“Debemos entender que no hay una sola herramienta contra la corrupción, sino que un adecuado plan contra el fraude está conformado por diversos componentes que deben ser diseñados, implementados y constantemente monitoreados para asegurar su difícil éxito”.

“Sin embargo, hay una tendencia a considerar que la corrupción es un problema de los políticos y gobernantes, y paralelamente perdonar o incluso admirar a los ciudadanos y particulares que con “avivadas” logran “ganarle al sistema”: evitar pagar un impuesto, conseguir un beneficio indebido, un sueldo estatal si trabajar, o hasta pasar un semáforo en rojo o pagar una coima para no recibir una sanción”.

“Todas estas prácticas son reconocidas y aceptadas en nuestra vida diaria, instalando una especie de “doble moral”, en la que la ley funciona para unos y no para otros. La implementación de un plan anticorrupción conlleva un cambio cultural de cómo vivir cada día como ciudadanos, de cómo llevar a cabo los negocios y la política, entendiendo que todo cambio lleva su tiempo de maduración para que funcione adecuadamente”.

“Desde nuestro lugar debemos generar espacios de consenso político y social para remarcar la importancia de contar con reglas de juego claras y equitativas, que sean cumplidas y que se hagan cumplir. Pero también comenzar con las nuevas generaciones, instalando de una vez por todas la idea de que la honestidad y el cumplimiento de la ley son prácticas justas para tener una sociedad mejor”.

Fuente: Solochaco