SEGUNDO ACUEDUCTO: ¿CORRUPCIÓN O INOPERANCIA?

Una obra emblemática que se convirtió en un símbolo del gobierno peronista del Chaco, que transcurridos el doble de los meses estimados para su realización, amenaza con demandar 4 veces el presupuesto original y sin fecha de finalización.

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Cuando en el año 2010 se discutía en la Legislatura una autorización para contraer un crédito de “hasta la suma de U$S179.894.779, a través del Banco Nacional do Desenvolvimiento (BNDES) para financiar parte de la obra del Segundo Acueducto”, nadie podría haber imaginado las múltiples irregularidades que se producirían hasta llegar, seis años después, a no saber cuándo se terminará y cuánto finalmente terminará costando.

Por aquellos años, el entonces presidente del bloque Justicialista, Ricardo Sánchez, ponderaba que “realmente es una ingeniería financiera muy buena, excepcional, que pudo concretarse gracias a la intervención del gobernador Jorge Capitanich y nos va a permitir a los chaqueños contar con el tan ansiado acueducto”.

La oposición por su parte, expresaba sus “dudas” sobre la operatoria, con la misma tibieza de siempre, que no impidió que el PJ avanzara y mucho menos controlar posteriormente el cumplimiento de los compromisos, en el marco de su función institucional pocas veces ejercida.

Cuando el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, llegó hasta Hermoso Campo para suscribir una nueva addenda de financiamiento –la tercera hasta el momento- por alrededor de $1.700 millones necesarios para terminar la obra, pocos entendían a qué respondía semejante aporte, cuando falta más del 30% de la obra y el presupuesto inicial era de $1.633 millones.

Poco se avanzó en los casi 2 meses transcurridos desde aquel acuerdo, ya nadie del oficialismo provincial culpa al Gobierno de Mauricio Macri por el parate de la obra y mucho menos quieren explicar que pasó con los $67 millones que en el 2014 fueron usados para otros fines y no llegaron a los contratistas. En todo caso, será algo que Gustavo Martínez debiera explicar porque sucedió durante su gestión al frente de la empresa Secheep, comitente y ejecutor de la obra.

Finalmente, esta construcción que prometía recorrer 26 localidades, llevando agua potable a más de 400 mil habitantes y a la que le falta un tercio del total, ya se rompió en al menos 14 segmentos diferentes, abriendo enormes interrogantes sobre su calidad y el enorme costo que demandará su mantenimiento.

Fuente: Solo chaco