SORPRESA EN AUSTRALIA: KERBER ES LA NUEVA CAMPEONA TRAS VENCER A SERENA WILLIAMS

La alemana, de 28 años, obtuvo su primer título de Grand Slam y postergó a la norteamericana, que buscaba su 22º corona.

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Se dejó caer en el fondo de la cancha, a la vez que la volea de Serena Williams se iba larga, muy larga. Incrédula, se tomó el rostro. Enseguida, la número 1 del mundo cruzó del otro lado para felicitarla. Angelique Kerber entró a lo grande en el salón de campeonas de Grand Slam, con un triunfo sorpresivo y ampliamente merecido sobre quien ya es una leyenda viva.

A los 28 años, la zurda alemana se consagró como nueva vencedora del Abierto de Australia, al imponerse por 6-4, 3-6 y 6-4 en una final intensa y de gran nivel, entre las más entretenidas de los últimos años.

Nacida en Bremen, será la nueva número 2 del mundo desde mañana, por detrás de su vencida en la definición. «Es el mejor día de mi vida y de mi carrera», expresó Kerber en una emotiva ceremonia de premiación en la que a duras penas contuvo las lágrimas. «Toda mi vida trabajé duro para llegar aquí, pero decir ‘soy una campeona de Grand Slam’ es una locura», agregó.

Recordó que aquí tuvo una segunda oportunidad, ya que en la primera rueda estuvo a un punto de perder frente a la japonesa Misaki Doi: «Tenía un pie en el vuelo a Alemania y ahora estoy aquí, no puedo creerlo». A partir de ese encuentro, comenzó una escalada sin ceder sets, hasta llegar a la definición contra Serena, a la que sólo previamente había vencido una vez, hace cuatro años, en Cincinnati.

«Mi sueño se hizo realidad esta noche», admitió Kerber en su discurso, mientras la emoción le atravesaba el cuerpo frente a 15.000 espectadores que vibraron con un partido electrizante, y con una sorpresa mayúscula para muchos. Para Serena, se trató de su primera derrota en una final en Australia, y también la frustración por no poder igualar a Steffi Graf.

De alemana a alemana: Kerber impidió que la menor de las Williams alcanzara el récord de 22 Grand Slams de Graf. Por otra parte, se convirtió en la primera campeona germana en un torneo mayor en este milenio, justamente tras los pasos de Graf, cuyo último festejo fue en Roland Garros 1999.

Serena sorprendida

Serena, que había ganado las últimas ocho finales grandes que había disputado, se vio sorprendida desde el comienzo. Lejos de demostrar nervios en su primera definición en el máximo nivel, Kerber se mostró consistente en su juego; resolvió con solvencia cada situación y defendió cada embate de Williams, que al no poder desequilibrar comenzó a equivocarse más allá de lo esperado.

El primer set terminó con 23 errores no forzados de la número 1, contra apenas 3 de la alemana. El desarrollo cambió en el segundo parcial, porque Serena comenzó a jugar con menos intensidad, se armó con un poco más de paciencia, y aprovechó un único game deslucido de la alemana para quebrar y luego mantener la diferencia.

Con un set por lado, otra vez Serena amenazaba con dar vuelta el partido, a partir de su mayor oficio en esta clase de compromisos. Sin embargo, Kerber se mantuvo en control del juego, siempre con decisiones correctas en cada uno de sus impactos. La alemana se distanció (4-2) tras ganar un sexto game volcánico, y tuvo su chance para cerrar el campeonato con su servicio (5-3).

Fue el único momento en el que pareció sentir el peso de derrocar a Serena, pero en el game siguiente, Williams no pudo defender su saque, y en su primer punto de partido, la alemana trajo a la norteamericana a la red, Serena falló una vez más y Kerber obtuvo el octavo título de su carrera, el más preciado de todos.

Fuente: Diario Primera Línea