TRAS EL HALLAZGO DEL ARA SAN JUAN, FAMILIARES DE LOS TRIPULANTES BREGAN PORQUE REFLOTEN EL SUBMARINO

La noticia del hallazgo del submarino ARA San Juan en el fondo del Mar Argentino provocó desconsuelo en familiares y allegados de los 44 de los tripulantes, la mayoría de los cuales exigen con fuerza que el buque sea reflotado.

En el hotel en el que están alojados, en las afueras de la ciudad y cerca de la base naval adonde el submarino debía arribar se vieron sollozos y abrazos, al conocerse la noticia.

“Tenemos nuestra duda de que quizás el submarino esté vacío en el fondo”, dice Yolanda Mendiola, madre del cabo primero Leandro Cisneros, quien tenía 28 años al momento de la desaparición de la nave.

“No podemos hacer el cierre”, explica Yolanda a un periodista de la agencia AFP, como si la palabra duelo fuera una entrega imposible de soportar.

“Vamos a exigir al presidente (Mauricio Macri) que vea la forma de sacarlo (al submarino del fondo del mar) porque sí se puede, porque la empresa lo dijo”, sostuvo la mujer, con voz quebrada pero firme.

Julia Chazarreta, es la madre del tripulante Luis Leiva, lleva estrujada entre los puños una bandera argentina.

“Tranquilidad no vamos a tener nunca, es mucho dolor lo que tenemos”, dice y el llanto la ahoga. Junto a ella está Cecilia Kaufmann, la pareja de Leiva. Tiene los ojos hinchados del llanto.

La lucha ahora será conseguir que se reflote la nave, una tarea que algunos especialistas estiman imposible.

“Hay voluntad o no hay voluntad, ya no lo podemos decir”, dice al respecto Cecilia. “Tenemos la esperanza de que escuchen a los familiares y que por respeto a nosotros y a nuestro duelo quieran reflotarlo, porque sabemos que la empresa está preparada para hacerlo”, asegura.

Yolanda fue la primera en conocer la noticia cuando recibió un mensaje durante la madrugada en su teléfono móvil que la hizo saltar de la cama, cuenta.

A los familiares les mostraron como prueba tres fotografías tomadas por un robot del buque de búsqueda de la empresa estadounidense Ocean Infinity, reponsable del hallazgo.

“Ya lo ubicaron, ahora que nos entreguen a nuestros familiares”, reclama Cecila Kaufmann. Quiere que saquen a flote al submarino, encallado a 907 metros de profundidad en el Golfo de San Jorge.

Más tarde, familiares se reúnen a metros del mar, frente a la base naval de Mar del Plata, y uno de ellos pronunció con un megáfono cada uno de los 44 nombres de los tripulantes. Todos responden “¡Presente!”. “¡Prohibido olvidar!”, claman.

Marcela Moyano, esposa del tripulante Hernán Rodríguez, sostiene la punta de una enorme bandera argentina que lleva un 44 en el centro.

“De parte del gobierno me sentí abandonada. Dos veces tuve la oportunidad de hablar con el señor Macri y fueron conversaciones frías. Me dolió. El pueblo nos decía que no bajemos los brazos, no me pasó con el gobierno”, se lamentó.

UNA VOZ DISIDENTE

El criterio de la mayoría de los familiares no es compartido por el capitán de navío Jorge Bergallo, que comandó el ARA San Juan y es padre del capitán de corbeta Ignacio Bergallo, subjefe del submarino en el momento del hundimiento.

“Preferiría que no lo rescaten. Es mi parecer, seria someter a las familias a reconocer cuerpos que estuvieron durante un año sumergidos”, explicó en diálogo con el canal TN.

El militar consideró que “aunque entren y lo refloten no van a saber lo que pasó”.

Bergallo advirtió además que “hace muchos años que tanto la Armada como la Prefectura perdieron las condiciones para recuperar la nave, que hace muchos sí tenía”.

 

Fuente: NA