TRAS LA DESAPARICIÓN, LA ACUSAN DE DEJAR MORIR DE HAMBRE A SU MADRE Y HUIR JUNTO A SU FAMILIA

La familia era buscada tras un mes sin comunicarse con nadie. Sin embargo, al encontrarlos, la investigación por la desaparición dio un giro y Claudia Ercoreca (39) fue indagada por homicidio de su madre. Según su pareja, ella escuchaba “voces” y hablaba del demonio.

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Claudia Ercoreca escuchaba «voces” que le decían que tenía que dejar todo y alejarse de la familia porque se aproximaba el demonio. Por eso, cuando a su mamá, Lira Facchin, le dieron el alta tras internarla por una descompensación, el 12 de enero, ella la llevó a la casa, la dejó acostada en un colchón y, a pesar de que los médicos le dijeron que la mujer debía estar acompañada y con una dieta estricta, cerró la puerta y recién volvió ocho días después. Deshidratada y desnutrida, la madre, de 76 años, murió a las pocas horas de la visita de su hija. O, tal vez, como sospechan los investigadores, ya estaba muerta.

Ercoreca (39), junto a su compañero Germán Fitzi (30) y sus hijos de 2 y 3 años, habían desaparecido el 29 de diciembre. La Policía supuestamente los buscaba pero luego se supo que el 22 de enero la mujer se presentó en la comisaría de Ramos Mejía –a 100 metros de la casa de su madre– para declarar la muerte de Facchin. Después volvió a desaparecer. Cuando los agentes hallaron el cadáver, al otro día, pasó a ser buscada por el presunto homicidio.

El martes pasado fue detenida en Santa Teresita, donde estaba con su familia. Pensaba dejar el balneario ese mismo día. Tenía pasajes para los cuatro con destino a La Plata. No alcanzó a irse. Y ayer fue trasladada al Departamento Judicial de La Matanza.

Ercoreca, esposada, se negó a hablar en la indagatoria ante el fiscal Carlos Arribas. Su madre tenía golpes en la cabeza y el tórax, que coincidían con los que había recibido durante un robo ocurrido en noviembre, que le provocó dos internaciones (primero por los golpes y luego por la descompensación). Pero Fitzi declaró como testigo durante casi cinco horas sobre cómo habían sido los últimos meses de la familia. Según contó a Clarín una fuente que estuvo ayer en los Tribunales, dijo que su mujer escuchaba voces que le decían lo que tenía que hacer. «En 2001 ella me contó que se fue a España porque las voces le avisaron que se venía la crisis”, reveló Fitzi.

Un informe preliminar que elaboraron los psiquiatras del equipo judicial para el fiscal Arribas dice que Ercoreca tendría un delirio místico y un cuadro psiquiátrico severo, por lo que es probable que termine internada. No obstante, en principio eso no implica que no haya comprendido la criminalidad de dejar morir a su madre.

De momento, el fiscal Arribas la mantiene acusada por el homicidio, aunque existe la posibilidad de que sea declarada inimputable. Por lo tanto, Ercoreca irá a la cárcel o a un hospital psiquiátrico. De momento, está alojada en una comisaría del distrito de La Matanza.

Los médicos informarán hoy si ella es peligrosa para terceros y si debe ser internada. «Puede que tengamos una aproximación a la patología”, explicó una fuente judicial a Clarín. Según informaron los psiquiatras que revisaron a la mujer, ella no parece haber asumido lo que pasó con su madre.

«Las voces le decían que nos fuéramos, que dejáramos todo así o nos íbamos a morir”, le contó Fitzi al fiscal respecto de por qué en el allanamiento encontraron la casa como si hubieran salido momentáneamente: habían dejado la ropa, comida en la heladera y hasta los DNI de sus hijos.

Al menos hasta ayer el hombre no se había planteado dudas respecto del discurso mágico de la madre de sus hijos, a pesar de que el hermano de ella padece esquizofrenia (y no se hablaba con Facchin desde hacía 26 años). Fitzi siempre siguió detrás de Ercoreca lo que las supuestas voces les dictaban.

Pero ayer, delante del fiscal Arribas, pareció recuperar cierta conciencia. «Cayó un poco. El estaba convencido de que había voces que le hablaban a su mujer. Pero ahora se dio cuenta un poco de que todo es una fantasía”, reveló una fuente del caso, que incluso vio cómo Germán Fitzi se quebró cuando habló del destino de sus hijos y de su padre, que había empezado a buscarlo hace casi un mes.

Fuente: Diario Primera Línea