TRES HORAS EN EL PERRANDO: PARTOS EN LOS PASILLOS, BEBÉS HACINADOS Y MATERIALES SIN ESTERILIZAR

Parturientas doloridas, a punto de dar a luz, amontonándose en los pasillos. Bebés hacinados en terapia intensiva. Los mismos bebés, consumiéndose sin siquiera la nutrición que necesitan para sobrevivir. Salas nuevas llenas de incubadoras sin utilizarse por falta de profesionales. Quirófanos sin aire acondicionado ni las luces necesarias. Equipos de anestesia remendados con cinta aisladora. Baños clausurados, huecos en los techos, goteras. Una máquina de lavado para esterilizar el material de todo el hospital. Servicios con tres médicos que atienden 110 pacientes. O hasta 25 partos por día y sólo 13 camas.

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Embarazadas en el pasillo de la maternidad, adoloridas y esperando que se libere una cama para poder ser atendidas. La “Neo 3”, una sala inaugurada el año pasado, llena de incubadoras sin utilizar por la falta de profesionales, mientras en otros sectores hay bebés prematuros hacinados. Como si fuera poco, una gotera en el centro del lugar.

La visita comenzó poco antes de las 19 y terminó cerca de las 22. Las tres horas no fueron suficientes para recorrer ni siquiera el 50% del Hospital Perrando. En cambio, sobró tiempo para sacar una conclusión. Todo surge de testimonios de agentes sanitarios, personal no médico y de lo observado de forma directa en una recorrida del defensor del pueblo, Gustavo Corregido, y José Niz, secretario general del gremio más numeroso de la provincia, la Unión del Personal Civil de la Provincia.

Un parto

Aunque en Resistencia ya cayó la tarde, al ingresar al Perrando por la playa de estacionamiento, todo está lleno. Los espacios para los autos, las veredas y los descansos de los patios llenos de motos, y hasta las salas de espera repletas de pacientes y de personal hospitalario que viene y que va. Incluso, casi sobre una de las puertas, una carpa con personas que decidieron pernoctar allí mientras esperan la evolución de un familiar.

A poco de ingresar, atravesando una puerta de doble hoja y caminado unos pocos metros, se llega al pasillo de ingreso a la Maternidad del Perrando. Aunque es un pasillo mal iluminado, estrecho y con huecos en el techo, no es difícil imaginar de qué se trata. Al menos tres mujeres embarazadas se toman el vientre, retuercen el ceño y tratan de disimular su dolor con respiraciones profundas.

“Tenemos hasta 37 partos en una guardia, creo que el promedio deben ser unos 25 partos por día. Pero sólo tenemos 13 camas disponibles”, contó Rita Leiva.

Según su testimonio, en el lugar se trabaja “a cama caliente”. Termina un parto, se controlan las condiciones mínimas del recién nacido y la mamá, y se libera la cama para que ingrese otra parturienta que probablemente esté aguantando en el pasillo de la Maternidad.

El circuito es el siguiente. Las parturientas (generalmente, pero también hay casos ginecológicos graves) llegan, esperan en el pasillo hasta que haya lugar en Dilatante. Luego, cuando hay lugar pasan al Centro Obstétrico y luego a quirófano. Para todo ese circuito, hay 13 camas disponibles. No alcanzan. “Muchas veces tenemos a las embarazadas sentadas en sillas de rueda, como haciendo un trencito, esperando que se libere alguna cama”, contó Leiva.

Luego de pasar por quirófano, hay dos pastillas donde se derivan a las madres. La Pastilla 1, de internación conjunta “madre-hijo”, y la Pastilla 5, para casos de alto riesgo, camas de ginecología y puerperio patológico (cesáreas). En total, son 116 camas.

Todas esas camas, las 58 de la Pastilla 1 y las 58 de las Pastilla 5, más las 13 camas de la Maternidad, están a cargo de tres médicas de guardia. “Habitualmente son cuatro médicas de planta y dos residentes, pero ahora están cubriendo con tres”, contó otra trabajadora, que prefirió no revelar su identidad.

Alicia Giménez, otra de las consultadas, también profundizó sobre la falta de insumos. “Estamos sobrepasados en el área de Dilatente todos los días. No hay camas para los pacientes. Pero también faltan insumos y cuando reclamamos las autoridades nos dicen que no hay, que nos arreglemos”, señaló.

Según dijo, falta desde los diferentes hilos para sutura utilizados en las parturientas, hasta pervinox y agua oxigenada, como también otros insumos para el quirófano. “En muchas oportunidades se les hace comprar a los pacientes. También faltan guantes y soluciones, gazas y apósitos y dobladillado”, enumeró.

“También estamos muy mal de instrumentales. Hay que ir reemplazando y no se hace. Se usan demasiado y los tenemos hace años, es urgente la necesidad de renovarlos. Lo mismo pasa con ropa de camilla, paquetes quirúrgicos y ambos para el personal”, continuó la mujer.

Quien además habló de deficiencias en la cantidad y estado de la aparatología. “Ni siquiera andan todas las lámparas cialíticas para los quirófanos”, aseguró.

“Un ejemplo es que de las dos mesas de anestesia para los quirófanos de la maternidad, sólo funciona una y más o menos. Desde allí se le aplica anestesia general a los pacientes por lo cual es vital su funcionamiento”, advirtió.

“Si tenés que entubar un paciente y tenés una tuvo corrugado, con el tiempo se deteriora y se rompe. Acá lo arreglamos con cinta adhesiva, exponiéndonos al riesgo de la pérdida de anestesia que inhalarla todos los que están en el quirófano”, agegó.

En la recorrida también se pudo comprobar que la Maternidad del Perrando tiene tres salas de parto, ninguna tiene aire acondicionado. “Hace un tiempo colocaron un Split pero no daba la potencia para refrigerar las tres salas”, contaron las mujeres que trabajan en el lugar.

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Bebés prematuros hacinados y sin nutrición

Si la situación en la Maternidad resulta estresante y difícil de asimilar, los relatos en el área de Neonatología del Perrando dejan sin aliento. Bebés hacinados en incubadoras y sin nutrición parenteral contrastan con salas nuevas llenas de incubadoras sin utilizarse por falta de profesionales.

“Neonatología es un hospital dentro de un hospital”, arrancó la explicación una de las responsables del área la noche de la recorrida, quien también prefirió no revelar su identidad. Luego, mostró las planillas del área de terapia intensiva de la Neo.

Embarazadas en el pasillo de la maternidad, adoloridas y esperando que se libere una cama para poder ser atendidas.

“Tenemos 14 lugares y todos los días, permanentemente, estamos con la capacidad colmada”, precisó la mujer. Esta situación obliga a los profesionales –y dicen tener órdenes de hacerlo- a quebrar reglas de seguridad como el espacio entre incubadora e incubadora.

“Los fines de semana o cuando el privado no nos apoyan, hacinamos pacientes. En lugar de tener 14 pacientes, tenemos 16 o más. No es lo correcto, porque por normas de seguridad, debe haber un espacio mínimo de un metro entre incubadora e incubadora y nosotros tenemos el respirador de una al lado del ventilador de la otra. Esto aumenta los riesgos de virus intrahospitalarios y pone en riesgo a los pacientes”, avisó una de las médicas.

Situación similar se da en la terapia intermedia, donde debería haber 18 incubadoras y llegan a colocar hasta 24. Es decir, superar en un 30% de la capacidad del lugar. Pero todavía más increíble resulta que mientras los niños están hacinados y en riesgo, a metros de allí está la “Neo 3”, una sala inaugurada en 2015 con bombos y platillos que está llena de incubadoras vacías, pero que no puede utilizar por la falta de médicos.

“Somos tres médicas para alrededor de 110 pacientes, recibimos a los niños de los partos, tenemos terapia intensiva e intermedia y dos pastillas llenas de pacientes. Andamos a las corridas, no damos abasto”, se quejó una de las  profesionales. Ella realiza entre siete y 11 guardias por mes. Es decir, una cada tres días.

El otro escándalo en Neonatología es una información que ya anticipó Norte en ediciones anteriores: la falta de nutrición parenteral. Durante la recorrida las médicas reconocieron que “no hay para todos”.

La nutrición parenteral es virtualmente la comida de aquellos bebés prematuros que no pueden alimentarse de la madre. Sin esta comida, no comen, por ende corre serios riesgo su vida.

“Hace meses que no tenemos todo lo que necesitamos de parenteral, esto es gravísimo. Según sabemos, se cortó la provisión porque el hospital debe $ 8.000.000 a una empresa privada que proveía. Con el stock que tenemos, elegimos los casos más críticos para darles. Ahora nos informaron que hicieron un convenio con otra empresa y estamos consiguiendo algunos sueros, pero con suerte nos mandan nueve para 14 o más prematuros. Es decir, hay 5 o más bebés que no comen”, denunció la médica.

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Materiales mal esterilizados

El final del breve recorrido por el Perrando, no fue menos alarmante. Los empleados del Centro de Materiales relataron que por falta de insumos, equipamiento y recurso humano, no se cumplen con los procesos de esterilización de las cajas quirúrgicas, las ropas de camilla y todos los demás elementos reutilizables.

Según explicaron en el lugar, nuevamente evitando dar nombres propios, aunque aquí con menos temor a las fotografías, existen tres tipos de esterilización: por calor, por vapor y por gas de óxido de etileno.

Para la esterilización por calor, hay estufas que no andan y toras que funcionan parcialmente. También hay problemas con lo que se realiza al vapor. Pero, según los empleados, lo más grave es lo que ocurre con los “autoclave” que utilizan el gas de óxido de etileno.

“Es el mejor método, porque permite que esterilicemos casi cualquier material, pero después de esterilizar los materiales requiere de un tiempo de aireación. Como uno de los autoclave no funciona, se produce una acumulación de materiales y la demanda es tan alta que no se cumple con este tiempo de aireación. Se expone así a los pacientes y al personal a este gas tóxico”, disparó uno de los empleados.

La “Neo 3”, una sala inaugurada el año pasado, llena de incubadoras sin utilizar por la falta de profesionales, mientras en otros sectores hay bebés prematuros hacinados. Como si fuera poco, una gotera en el centro del lugar.

En la Central de Materiales también se realiza el lavado de los materiales textiles como del instrumental. Para todo el material que se ensucia en el hospital se cuenta con una sola lavadora (años atrás funcionaban tres).

Además de la falta de insumos, de recurso humano en los servicios, de instrumental y aparatología, la mayoría de los entrevistados pidieron mejoras en los sanitarios. También se pudieron observar goteras y huecos en el techo durante toda la recorrida.

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Corregido: “Queremos encontrar soluciones”

El jueves por la noche, el defensor del pueblo Gustavo Corregido, propició la visita al Hospital Perrando. Recorrió las salas de Maternidad, de Neonatología y la Central de Materiales junto a José Niz, secretario general de UPCP. En todos los sectores se entrevistó con los empleados de área, quienes transmitieron que los principales problemas son la falta personal e insumos, problemas edilicios y potencial riesgo para pacientes y trabajadores.

Tras la visita, el ombudsman trasladó la preocupación al gobierno provincial. Logró que la ministra de Salud, Mariel Crespo, quien fuera directora del Perrando antes de asumir como funcionaria, acepte recibir a integrantes del gremio UPCP. Aunque no se conocieron precisiones sobre cuándo y dónde.

Corregido también busca respuesta sobre la situación del Centro de Salud Arazá de Fontana, donde solicitaron su intervención por cuestiones similares a as detectadas en el hospital. “La idea no es ser un mero relator de lo que está sucediendo, queremos encontrar soluciones”, dijo.

Si Crespo cumple con el compromiso asumido con Corregido, mañana podría concretarse una reunión y finalmente definir una fecha para debatir las falencias detectadas en el Perrando.

Fuente: Catriel López Acosta