UNA FUGA, VARIOS MISTERIOS: ASÍ TERMINÓ UNO DE LOS ASESINOS DE MANUEL ROSEO

Claudio Gómez ya tenía experiencia en fugas. No hace mucho tiempo, en 2012, se había escapado de la cárcel en Sáenz Peña, y ahora iba a intentarlo en la Alcaidía de Resistencia. Consiguió un arma, redujo un guardia, y se fugó. Lo persiguieron. Le dispararon dos veces y murió.

profugo_30612_30612

Gómez estaba condenado a perpetua, por haber sido uno de los asesinos de Manuel Roseo y su cuñada, en la estancia La Fidelidad, en el Impenetrable. Había sido uno de los mercenarios empleados por el Raúl «Gusano» Menocchio. Gómez era peligroso, cínico, impredecible. Así terminó, jugando su propio juego.

Le llevaban la comida, y con su arma redujo un guardia. Desde ese momento hasta que está en el exterior, no hay información real. En el monte hubo disparos. Un tiro le dio en el glúteo y otro en la cabeza.

¿Cómo consiguió un arma dentro de la cárcel? Es la pregunta que circula por los medios de prensa y las redes sociales. La respuesta aún no se conoce pero será más simple de lo que muchos creen. Las cárceles son reductos de corrupción y mafias, hay negocios, drogas, y armas también, que entran desde afuera y se entregan «desde adentro». Por ahora, oficialmente, las autoridades aseguran estar investigando el origen de un arma que aprarentemente sería de calibre 38.

Siempre hay dudas cuando un preso se fuga, sobre todo uno de máxima peligrosidad.

¿Cómo obtuvo el arma? ¿Redujo un penitenciario y con eso le alcanzó para fugarse? ¿Hay cámaras en la cárcel que muestren las escenas de la fuga? ¿Por qué alguien estaba tan interesado en difundir la imagen de su cuerpo sin vida? Gómez se había fugado temprano en la mañana del sábado, y pasado el mediodía ya se había «filtrado» la fotografía que obviamente fue tomada por alguien parte o vinculado la Justicia, al Servicio Penitenciario o la Policía del Chaco.

Fuente: DiarioTAG