“VAMOS A HACER CAPITALISMO EN SERIO”, EL PAPELÓN DE CRISTINA EN LA CUMBRE DEL G20 DE CANNES

Por Mario Vidal

El peronismo siempre fue así: despotrica contra el imperialismo pero le pide plata para el bizcocho.

Es algo que ya viene desde el fondo de la historia peronista, desde el propio Perón.

En un discurso pronunciado el 13 de enero de 1949 en la plaza central de Resistencia, el entonces joven dirigente radical Luís Agustín León se preguntó:

“¿Dónde está el proclamado desprecio peronista al imperialismo cuando el propio Perón condecoró al embajador norteamericano George Messersmith, también presidente de la CADE?”.

Otra especialista en ciencias del doble discurso, Cristina Kirchner, un día acusó a Barak Obama de estar detrás de una conspiración para sacarla del Gobierno.

“Por favor, miren, si me pasa algo, y esto lo digo muy en serio: si me pasa algo, que nadie mire hacia el Oriente, miren hacia el Norte, por favor”, pidió a su gente.

La que dijo tal cosa era una que antes había elogiado con gran entusiasmo al Imperio.

El 3 de noviembre de 2011, habló ante la cumbre del G20 de Cannes (Francia) y reveló:

“En la Argentina, luego del Reino Unido de España, Estados Unidos es el segundo inversor extranjero más importante. Más de 500 empresas estadounidenses están radicadas en nuestro país. El sesenta por ciento de esas más de 500 empresas son de las cien firmas líderes y emblemáticas de los Estados Unidos de Norteamérica, con una inversión de más de 13.000 millones de dólares”.

Obama respondió: “Es una maravilla estar con la presidenta de Argentina, una gran amiga de Estados Unidos”.

Mientras tanto en la Argentina la marcha peronista seguía combatiendo al capital.

Cristina, capitalista

Ese mensaje de amor y paz que Cristina dedicó a los Estados Unidos fue lo de menos.

En ese mismo discurso se declaró capitalista y anunció que haría en la Argentina “un capitalismo en serio”.

Lejos de los tiempos en que anhelaba un “socialismo nacional”, clavó la bandera del capitalismo

“¡Quién me habría visto de mis épocas universitarias a ahora!. Propongo volver al capitalismo en serio, porque esto que estamos viviendo, señores, no es capitalismo. Esto es un anarco-capitalismo financiero total, donde nadie controla a nadie”, dijo.

En Argentina, sus palabras provocaron un verdadero tsunami en las tropas kirchneristas.

Cayeron justo en momentos en que en Mar del Plata festejaban los seis años de la derrota del ALCA.

Ante el sorprendente e imprevisto giro de su jefa, Timerman, Moreno, Bonafini, Carlotto, D’Elía, Pérsico, Milagro Sala, La Cámpora, Carta Abierta, G27K, Kolina, Luppi, Echarri, Gieco, Andrea del Boca, Parodi, Feinmann, Víctor Hugo Morales, Horacio González, Mariotto, Cabandié, Mempo Giardinelli, 678 y Amado Boudou, entre otros, se encontraron en la impensada e incómoda situación de tener que revisar sus respectivos conceptos ideológicos.

Argentina Potencia

En aquel mismo discurso, Cristina pretendió hacerles creer a los líderes mundiales que Argentina era una potencia blindada contra todo tipo de males.

“En materia de biotecnología, Argentina es uno de los países líderes del mundo”, consignó. “Argentina es uno de los países líderes en producción agroalimentaria”, señaló. “Argentina es un país líder en materia de innovación tecnológica y productividad”, enfatizó.

Se declaró “defensora de la seguridad alimentaria de la República Argentina” y aseguró que “hoy la Argentina tiene en el mundo el mejor grado de productividad por hectárea sembrada”.

Puso énfasis en que “la solución de los temas que se han abordado aquí son una realidad en la Argentina”.

Obviamente, no mencionó temas como esa corrupción de la que la población se enteraría después, el desbande de capitales de inversión hacia Brasil, o que su gobierno ya se había comido casi todos los fondos de las AFJP y el ANSES.

Tres días después de su regreso y justamente a instancias de los Estados Unidos, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) intimó al gobierno a cancelar su deuda.

A despecho de la maravillosa pintura política, económica y social pintada por Cristina en el G20 de Cannes, esa intimación bajó del cielo a la Argentina.