EL DÍA QUE BILARDO FUE AYAKÉN GRAN JEFE DE LOS INDIOS TOBAS

Por Vidal Mario

Todo el mundo sabe que treinta y dos años atrás Carlos Salvador Bilardo tuvo el alto honor de coronarse técnico campeón del mundo con la Selección argentina.

Lo que nadie sabe es que el 6 de diciembre de ese mismo año 1986 también fue nombrado Gran Jefe de los indios tobas del remoto paraje formoseño Vaca Perdida.

Fue durante una ceremonia realizada el 6 de diciembre de 1986 en presencia de 370 aborígenes que vivían en ese ignoto paraje ubicado a 500 kilómetros de Formosa capital.

¿Cómo fue que Bilardo, entonces el técnico más famoso del planeta, llegó a esa tribu perdida en el mapa formoseño para ser consagrado jefe toba con el nombre Ayakén?.

Todo comenzó cuando los caciques tobas Najedi, de Ingeniero Juárez, y Kumachichí, de Vaca Perdida, fueron a Buenos Aires a pedir una escuela nueva para su gente.

La que había, denominada escuela provincial “Misión Anglicana” N° 189, sólo era un rancho de adobe, y se estaba cayendo.

Durante 36 días golpearon inútilmente las puertas de los despachos oficiales porteños.

Al principio esos caciques dormían en casa de la doctora Susana Taborda, directora de la Dirección Nacional de Asuntos para el Aborigen, dependiente del Senado Nacional.

Después fueron alojados en un hotel de las inmediaciones del Congreso. Tocaban una puerta y otra, pero todas se les cerraban.

Incluso se grabó con ellos dos programas de televisión en canales estatales, que nunca salieron al aire.

No querían regresar sin buenas noticias para su gente; no querían volverse sin su escuela.

Bilardo, “salvador”

Pero al final la suerte les sonrió. La doctora Taborda les consiguió una entrevista con Bilardo, que en ese momento era más influyente que muchos políticos juntos.

Ya había ayudado a construir dos escuelas, una en la capital de Formosa y otra en Santiago del Estero.

El entrenador los recibió el jueves 4 de diciembre a las 8 de la noche en su oficina de la AFA, y la luz por fin se hizo para los perseverantes jefes tobas.

Dos días después regresaban a Vaca Perdida. Los acompaña nada menos que Bilardo.

A las 6 de la mañana del sábado 6 de diciembre todos volaban rumbo a Salta. En el aeropuerto de esa provincia se subieron a otro avión, un Twint Otter cedido por YPF.

La ceremonia

A las 11 de la mañana aterrizaron en la cancha de fútbol de Ingeniero Juárez, otro pueblito perdido del norte formoseño, ubicado a 460 kilómetros de Formosa. Esta escala tenía su motivo.

Bilardo quería visitar a Najedi, nieto del legendario cacique Samatay. Visitó su rancho sin puertas, saludó a su esposa Watanae, luego al único hijo que les quedaba vivo y a sus 17 nietos.

Entre los doscientos aborígenes tobas presentes repartieron pantalones y remeras de una conocida marca deportiva, para luego continuar viaje en el mismo avión.

Bajaron en Pozo de Maza, donde los esperaba un jeep de Gendarmería Nacional.

Media hora después llegaron a Vaca Perdida, escenario del nombramiento de Carlos Bilardo como Gran Jefe de los Tobas.

A las cuatro de la tarde se congregaron 370 aborígenes, muchos de los cuales no hablaban castellano y tampoco habían escuchado jamás hablar de ese tal Bilardo que ahora, aguantando una temperatura de 44 grados, estaba parado ante ellos.

Todos escucharon con respeto la voz del cacique Najedi, de 85 años, diciéndoles en su idioma: “Dalagac lianec Carlos Bilardo come maditape dame yicacatin”. Es decir: “Yo nombrar a Carlos Bilardo nuevo Gran Jefe de los Tobas. Estar contentos porque él estar con nosotros”.

Seguidamente lo rebautizó Ayakén, que había sido el nombre de su padre, hijo del legendario Samatay.

“El Mundial es de todos”

Alguien tradujo, seguramente como podía, las palabras de agradecimiento de Bilardo:

“Yo siempre dije que el Mundial era de todos, pero también dije que el verdadero Mundial empezaba después de México y que ese Mundial lo tenemos que ganar todos los argentinos. Bueno, ese Mundial ya empezó. Tenemos que hacer, de una vez por todas, un gran país. Con menos injusticia. Con menos pobreza.Yo no soy un político. No sabría decirles por qué nos pasó todo lo que nos pasó en los últimos 50 o 100 años. Pero sí les puedo decir que esto así no va más. Y que la única manera de salir adelante es con la unión y con la solidaridad de todos. Yo los vine a ayudar, pero hay algo que es fundamental: ustedes tienen que seguir luchando, trabajando. Nunca tienen que bajar los brazos. Es la única manera de salir adelante”.