EL DUEÑO DEL AUTO ASEGURÓ QUE SU PRIMO DISPARÓ PORQUE TENÍA “PROBLEMAS MATRIMONIALES”

Juan Jesús “Mohamed” Fernández, dueño del auto desde donde el jueves último se realizaron los disparos que mataron al diputado Héctor Olivares y a su asesor, Miguel Yadón, aseguró hoy que su primo Juan José Navarro Cádiz, el presunto tirador, estaba “molesto” esa madrugada porque tenía “problemas matrimoniales” y que tras el hecho discutieron acaloradamente y lo echó del vehículo.
Además, durante la ampliación de su indagatoria ante la Justicia, el acusado aseguró que se acercó a las víctimas cuando el legislador “se quejaba del dolor” y Yadón “casi no respiraba”, y les dijo: “Ya viene la ayuda”.
Cinco de los seis detenidos que tiene la causa ampliaron hoy su indagatoria ante el juez de instrucción 16, Mariano Iturralde, y la fiscal Estela Andrades debido a que tras la muerte de Olivares el domingo, que se sumó a la de Yadón el mismo jueves, la causa fue recaratulada como “doble homicidio agravado por el uso de arma”, cuando antes era por un homicidio y una tentativa del mismo delito.
En la declaración a la que tuvo acceso Télam, Fernández dio detalles de todo lo que hizo con su primo Navarro Cádiz esa madrugada, en la que se dedicaron a tomar alcohol en el bar “36 Billares” y luego a bordo del auto.
Con algunas lagunas, el imputado contó que su primo tenía “problemas matrimoniales” con su esposa porque él gastaba mucha plata y que ella había viajado a Uruguay y lo había dejado a cargo de sus dos hijos.
“Estaba un poquito molesto, necesitaba sacar la tensión acumulada por el matrimonio”, sostuvo “Mohamed”, aunque reconoció que luego de que el joven disparó a las víctimas lo echó del auto y le dijo: “Mira lo que has hecho, sal!”.
Tras el hecho y luego de buscarlo en su casa, Fernández dijo que encontró a su primo con otros familiares y que allí acordaron reunirse poco después en el Microcenter de Escobar, razón por la cual él viajó hasta allí en taxi y Navarro Cádiz, sus padres y su hermano de 7 años en su Renault 19.
Luego, fue en ese auto que todos decidieron viajar a Entre Ríos y durante el viaje, él insistía en preguntarle por qué había disparado y el joven “lloraba”.
En otro tramo de su indagatoria, fue consultado sobre si su hija había tenido algún problema con su esposo, a lo que manifestó que “nunca” le refirió “tener problemas ni una infidelidad”.
En diálogo con la prensa en la puerta de Tribunales, el abogado de Fernández, Ramiro Rúa, aseguró que su cliente “corrigió algunos elementos que estaban medio en duda o en dificultad de interpretación, como ser la trayectoria que hizo la noche anterior y el día del hecho”.
“También habló del tema de las cabañas donde había estado (en Entre Ríos) y amplió algunos detalles de la relación existente con su tío Miguel (Navarro Fernández), el padre del asesino”, detalló el letrado.
Para Rúa, “lo más relevante es que se ofrecieron datos de Facebook, teléfonos y demás a los efectos de deslindar cualquier vinculación con la mafia gitana o posible asesinato con un móvil de crimen pasional”.
Respecto de la hija de Fernández, Stefanía Fernández Cano (24), dijo que también reiteró su anterior versión, que coincide con la de su padre, y “manifestó diversos antecedentes de la familia de Navarro Cádiz y ofreció su Facebook y demás para ver si había alguna relación con las personas que se las vinculaba afectivamente”.
Para el abogado, tanto padre e hija como Navarro Fernández, el otro de sus defendidos, “son inocentes”, pero “ninguno va a salir en libertad hasta tanto no se esclarezca el nivel de participación de cada uno” en el hecho.
Los otros imputados que estaba previsto que declararan eran Rafael Cano Carmona (50), quien tenía cédula azul para conducir el auto; Luis Cano (65) y Miguel Navarro Fernández (55), padre del presunto tirador y quien acompañaba a Fernández cuando fueron detenidos en la provincia de Entre Ríos.
El único que no participará en la diligencia es el acusado Juan José Navarro Cádiz (25), acusado de ser el autor material de los asesinatos, quien fue detenido en Uruguay y afronta un proceso de extradición para ser trasladado a la Argentina, trámite que, según señalaron a Télam fuentes judiciales, “está muy avanzado”.
El ataque ocurrió el jueves a las 6.51, cuando el diputado Olivares y Yadón hacían una caminata matutina de rutina por la Plaza del Congreso y fueron baleados desde un auto.
Como consecuencia de los disparos, Yadon cayó muerto en la vereda y Olivares falleció el pasado domingo en el hospital Ramos Mejía, donde permanecía internado.
Los investigadores descartaron que el hecho hubiera tenido una motivación política y se orientaron a un crimen “mafioso” cometido con Yadón como principal objetivo.
Fuente: Télam