JURARON ABOGADOS Y PROCURADORES

Durante un acto realizado en el Superior Tribunal de Justicia prestaron juramento 20 nuevos abogados y dos procuradores. La ceremonia fue encabezada por el presidente del Alto Cuerpo, Rolando Toledo, acompañado por los ministros Emilia Valle e Iride Isabel Grillo, el procurador general Jorge Canteros y la defensora general Alicia Alcalá. Además se encontraba presente la presidenta de la legislatura Elida Cuesta. 
Los abogados que juraron fueron: Ivana Acosta, María Aguirre, Alan Bojanich, Katya Bonacic Kresic, Armando Boniardi Cabra, Silvana Britos, Nidia Canesini, Andrea Cernak, Damián Coria, Natalia Escobar, Celeste Falcón, Andrea García, Juan Pablo Gerometta, Ana Jeréz, Cristian Marra, Eliana Osurak, Rosario Pérez, Gladys Torres, Manuel Vázquez y Juan José Zaracho. Además hicieron lo propio como procuradores: Juan Comisso y Lidia Velárdez.
Salutación
Al término de la actividad el STJ saludó a los abogados y procuradores que acababan de jurar quienes constituyen, desde ahora, pilares indispensables de la justicia y se erigen, junto a ella, como estrechos colaboradores en pos del bien común, siendo auxiliares del servicio público de justicia.
El abogado tiene que ejercer su profesión con mesura y prudencia, y también con orgullo, y pasión. Debe tratar de no pasar por encima de un estado de su conciencia o afectar una convicción que no tenga. Pensar siempre que está al servicio de los derechos y pretensiones de su cliente y en los tribunales ser colaboradores con los magistrados y funcionarios, sin que ello signifique declinar ninguna atribución ni tampoco consentir ser menos.
En el ejercicio de la profesión procurará la paz como el mayor de sus logros y buscará siempre la justicia por el camino de la verdad y de lo realmente acontecido, con sinceridad, buena fe y lealtad.
Estudiar, pensar, trabajar, luchar, tolerar, tener paciencia y consideración, olvidar prontamente las victorias como las derrotas y amar la profesión, son los mandamientos que deben regir la vida del abogado. En palabras del maestro Rudolph von Ihering: “el derecho considerado en su desenvolvimiento histórico nos representa, pues, la imagen de la investigación y de la lucha; en una palabra, de los más penosos esfuerzos”.
Por tal motivo, la abogacía, requiere vivir la vida en un estado de eterno aprendizaje, sabiendo que el estudio del derecho concluirá al término de cada existencia individual. A cambio ella les dará nobleza, sentido y dignidad.
Finalmente les recuerda que su ejercicio, vital para el funcionamiento del sistema judicial, es garantía de ciencia y probidad. De dominio del procedimiento técnico y forense, de precisión y sobriedad en la exposición de los hechos, en la fundamentación del derecho y en la clara determinación del objeto de su defensa.