JURARON NUEVOS ABOGADOS, PROCURADOR Y MEDIADORES

La ceremonia, realizada en el Salón Auditorio, fue encabezada por el presidente del Superior Tribunal de Justicia Rolando Toledo acompañado por los ministros Emilia Valle, Alberto Modi, Iride Isabel Grillo, el procurador general Jorge Canteros y la defensora general adjunta Gisela Gauna Wirtz.
 
Juraron los siguientes abogados: Baez Mirta, Barua Priscila, Braillard Pocacard Martín, Colussi Paula, Cortes Fabian, Encinas Flavia, Ferro paola, Galeano Marlene, garcia Corgnal Enrique, Gomez Varreto Silvia, Ksionzek Ruffino Jessica, Lezcaco Natalia, Luna Andrea, Mascotena Marianelz, Rohani Sheshvan Raian, Romero Daniela, Velazquez Blanco Rodrigo, Villalba Yacuzzi Carolina, como procuradora, juró Encinas Flavia Valeria, y como mediadoras,juarron, Lujan María Florencia, Meana Amigo María Veronica, Moro María Lía y Speciale PatriciaClaudia.
Salutación
Al finalizar el juramento el Superior Tribunal de Justicia saludó a los abogados que acaban de prestar juramento quienes constituyen, desde ahora, pilares indispensables de la justicia y se erigen, junto a ella, como estrechos colaboradores en pos del bien común, siendo auxiliares del servicio público de justicia.
El abogado tiene que ejercer su profesión con mesura y prudencia, y también con orgullo, y pasión. Debe tratar de no pasar por encima de un estado de su conciencia o afectar una convicción que no tenga. Pensar siempre que está al servicio de los derechos y pretensiones de su cliente y en los tribunales ser colaboradores con los magistrados y funcionarios, sin que ello signifique declinar ninguna atribución ni tampoco consentir ser menos.
En el ejercicio de la profesión procurará la paz como el mayor de sus logros y buscará siempre la justicia por el camino de la verdad y de lo realmente acontecido, con sinceridad, buena fe y lealtad.
Estudiar, pensar, trabajar, luchar, tolerar, tener paciencia y consideración, olvidar prontamente las victorias como las derrotas y amar la profesión, son los mandamientos que deben regir la vida del abogado. En palabras del maestro Rudolph von Ihering: “el derecho considerado en su desenvolvimiento histórico nos representa, pues, la imagen de la investigación y de la lucha; en una palabra, de los más penosos esfuerzos”.
Por tal motivo, la abogacía, requiere vivir la vida en un estado de eterno aprendizaje, sabiendo que el estudio del derecho concluirá al término de cada existencia individual. A cambio ella les dará nobleza, sentido y dignidad.
Finalmente les recuerda que su ejercicio, vital para el funcionamiento del sistema judicial, es garantía de ciencia y probidad. De dominio del procedimiento técnico y forense, de precisión y sobriedad en la exposición de los hechos, en la fundamentación del derecho y en la clara determinación del objeto de su defensa.